Te di mi sangre,
te di mi cielo,
te abrí la puerta de mis secretos.
Te di mi alma
y tú tus besos,
y ese veneno
de efecto lento.
Te miro y tiemblo...
¿Dónde está el fuego
que heló el invierno?
Donde has escrito
nuestro último verso.
¿Cómo está el río?
Tranquilo y seco,
¿cómo borrarte de mis recuerdos?
Te miro y tiemblo...
Te di mi sangre
y tú tus besos...
¿Cómo negar que aun te venero?
domingo, 22 de junio de 2008
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